Del miedo y el dolor al amor y la expansión.

Soy psicóloga, pero mi mirada se transformó cuando el duelo dejó de ser algo que acompañaba… y se volvió algo que vivía.
Durante años acompañé procesos de transformación, identidad y dolor desde el conocimiento, la intuición y la escucha.
Sin embargo, hubo un momento en mi vida en el que todo lo que sabía dejó de ser teoría… y se volvió cuerpo.
La pérdida de mi pareja, poco antes de nuestro matrimonio, marcó un antes y un después en mi camino.
No solo como mujer, sino también como terapeuta.
El duelo no solo me atravesó… Me reconfiguró.
Me llevó a cuestionar la identidad, el sentido, el apego, el amor y la forma en la que habitamos el dolor.
Y desde ahí, mi mirada profesional se expandió.
Hoy no acompaño desde el “deber ser” ni desde fórmulas vacías. Acompaño desde un lugar profundamente humano, donde el dolor no se patologiza, sino que se escucha, se honra y se transforma.
A nivel personal… sigo recordando quién soy.
Y aprendiendo a verme a través de la mirada de quien perdí… para no perderme.

