Tomar calcio, qué pedo.

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María del Valle
May 12, 2026
Mi cuerpo

Hace unos meses fui a mi consulta anual con el ginecólogo —una costumbre que me tomo muy en serio desde hace años— y que, queridas, les recomiendo con todo el corazón. Si aún no la tienen, empiecen a tomar cartas en el asunto. Porque si nosotras no nos cuidamos, ¿cómo pretendemos que alguien más lo haga por nosotras? (Prometo hablar de esto en otra entrega).


Como les decía, fui a mi revisión y, tras los resultados de mi densitometría ósea, mi ginecólogo y amigo Patricio me recomendó empezar a tomar un suplemento de calcio, para prevenir futuros problemas con huesos, dientes, uñas y piel. En esa misma consulta me mandó omega 3 para cuidar mi cerebro. De todo lo demás, salí perfecta —gracias al cielo.


Así que regresé a mi pueblo con la receta en mano y pedí por paquetería un citrato de calcio que venía, además, con vitamina D3, vitamina C y colágeno hidrolizado. ¿Por qué no?, pensé. Entre más, mejor, ¿no?

Empecé a tomar el combo junto con mis otros suplementos: biotina y un multivitamínico para mujeres. Todo muy wellness, hasta que... unos días después, empecé a sentir cólicos intestinales y, ya por la noche, tenía unos pedos asquerosos. Mi primer pensamiento fue: “Algo me cayó mal”. Esto me pasó durante una semana completa. Chicas, pobre de mi marido, jajajajaja. Como no es algo común en mí, me sacó de onda.

Justo la semana siguiente nos fuimos de viaje. La neta, me dio flojera llevarme mis pastillas, y pensé que no estaría mal tomarme un descansito. En ese viaje comí de todo: cosas raras, vino, postres… y estuve perfecta del estómago.


Cuando regresé a casa, retomé mis hábitos: mis suplementos, mi jugo verde, el ejercicio, la proteína, etc. Pero esa misma noche… regresaron los gases letales. Me quedé pensando qué estaba pasando. ¿Qué había cambiado? ¿Qué comí? ¿Tomé algo nuevo? Y entonces, me cayó el veinte: lo único diferente era el calcio y el omega.

Me fui directo a preguntarle a ChatGPT (sí, a este mismo) si alguno de estos suplementos podía estarme provocando esta tragedia olfativa. Y para mi sorpresa, ¡me dice que sí! Que el calcio —cuando no se absorbe bien— puede causar gases, cólicos y distensión abdominal. ¿Quéeee?

Me gustaría detenerme aquí y preguntarles algo: ¿ustedes habían escuchado esto antes? ¿Alguien les advirtió que el calcio podía darte pedos? Porque a mí jamás nadie me dijo: “Ay, el calcio me da gases apestosos”. Nunca. Jamás. Ni una amiga, ni mi mamá, ni la señora de la farmacia, ni siquiera mi doctor. Nadie.

Y otra vez me doy cuenta de que como mujeres no hablamos de estas cosas. Nos callamos lo incómodo, lo vergonzoso, lo “no apto para plática de sobremesa”. Pero si no hablamos, ¿cómo nos podemos ayudar entre nosotras?


Yo me pude haber pasado meses preguntándome si tenía parásitos, si el agua de mi casa estaba contaminada, gastando en doctores, análisis, medicamentos… Y era el suplemento de calcio. Lo dejé de tomar y mi estómago volvió a la normalidad.


Después de una buena investigada, encontré marcas y fórmulas mucho más amigables con el estómago. Si tú eres de las mías y el calcio te da pedos y te interesa saber cuáles, escríbeme en los comentarios y te comparto lo que encontré.


Y tú, ¿has tenido algún suplemento o medicina que te hiciera pasar por algo así sin sospecharlo? Cuéntame. Porque si no lo decimos, lo seguimos viviendo solas.

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