Hoy decido ser feliz.

María del Valle.
July 16, 2026

Con la sinfonía de la mañana llegan varias preguntas a mi mente, preguntas que no se parecen en nada a las que me acompañan diariamente. Cualquier otra mañana, hubiera tomado mi celular y me hubiera conectado con todo eso que está fuera de mi alcance, antes que conmigo misma, antes que con mis sentimientos. Pero hoy no. Mientras los pájaros cantan dándole la bienvenida al sol y las chicharras emiten sus últimos chillidos, comienzan a entrar los primeros rayos de sol por mi ventana. Extrañamente, las interrogantes diarias, hoy no me agobian, solo las observo como simples preguntas que revolotean entre cada inhalación y exhalación, sin que causen algún tipo de emoción en mí.

Entre tanto revolotear de los pensamientos, llega a mí una afirmación: En la simpleza del día a día parece estar el valor de la vida, justo en cada uno de esos momentos "normales" que sin darnos cuenta están llenos de riqueza; como lo son esta luz entrando por mi ventana o los sonidos de la naturaleza al amanecer.

Y comprendo entonces que necesito aprender a mirar con los ojos del alma, dejando por un rato fuera a la mente; estar aquí y ahora, sin dejar que mis pensamientos tomen el protagonismo del día y me hagan perderme la belleza de todo cuanto me rodea.

¿Qué tan difícil puede ser dar el salto, aventarme al vacío de las posibilidades, romper cualquier esquema preestablecido, soltar cualquier cosa que no salga de mi esencia, de mi ser, y entonces fluir con el movimiento incesante de la tierra, de la naturaleza, de la vida misma?

Hace algunos días me topé en la calle con un letrero que decía:

If not now, when?

Reflexioné mucho sobre esta frase, tan simple pero tan profunda. Si no es ahora, ¿cuándo? Si el ahora es lo único que tengo, entonces es ahora el momento, pues no existe ningún otro. Entonces no hay pregunta como tal, solo hay una afirmación: es ahora el momento.

El momento de disfrutar, de creer, de vivir. El momento de gozar y sentir TODO lo que se pueda. El momento de ser feliz.

¿Y si dejo de pensar y me enfoco justo en eso, en sentir? ¿Será que el resultado es distinto?

Sin duda lo será, porque será mi alma quien me guíe y no mi mente. El camino se irá abriendo hacia mi realización personal, hacia eso que vine a aprender, hacia eso que anhelo experimentar.

La decisión está en mis manos y soy la única responsable de lo que suceda y de cómo suceda; solo depende de mí, de nadie más. Ahora lo entiendo, hoy soy capaz de verlo.

Y con esta nueva visión quiero vivir de aquí en adelante. Confío en mí, confío en el universo que me sostiene y suelto la ilusión del control —porque al final solo es eso, una ilusión.

Tomo la decisión de ser feliz y de abrirme a experimentar. Estoy convencida de que la felicidad es una elección que cada una de nosotras puede tomar. Pero no se trata solo de decidirlo.

Para mí se trata también de congruencia: entre lo que pienso, lo que siento, lo que digo y lo que hago. Esa es la clave; ahora puedo verla. No puedo pensar una cosa y hacer lo contrario. No puedo sentir de una manera y hablar de forma contradictoria.

Creo que la felicidad reside más cerca de la congruencia que de la incongruencia. Entre más fiel soy a mí misma, más me acerco a ese estado de paz y armonía. Y eso, para mí, es felicidad: estar en paz por dentro y reflejarlo en cada paso, en cada acción, en cada momento "normal" del día.

Si no es ahora, ¿cuándo? ¿Cuándo será el momento en que tú seas tu prioridad?

Un día cualquiera de reflexión.

Cada historia que escribo nace de algo que sentí profundamente. No están aquí para enseñarte nada, pero ojalá alguna te abrace, te haga pensar, o simplemente te haga sentir que no estás sola.

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