Carta a una amiga que se convirtió en madre.

María del Valle.
Foto: Angela Roma
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May 22, 2026

Amiga,

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No puedo explicarte la felicidad que me produce saber que lograste uno de tus grandes anhelos. Que te convertiste en madre. Me llena el corazón de alegría verte construyendo tu familia.

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No te voy a negar que una parte de mí está de luto, porque sabe que te pierde en el proceso. Saber que ya no podrás contestar todas mis llamadas a cualquier hora, que tus fines de semana ya no serán conmigo y que mis crisis existenciales las tendré que resolver sola. Pero también sé cuánto soñabas con este momento, y verte viviéndolo no puede más que hacerme sentir orgullosa de ti.

Sé que nuestra vida juntas va a cambiar. Que no tendremos el mismo tiempo, ni la misma facilidad para coincidir. Pero el amor que nos tenemos nunca cambiará. A veces pienso en nosotras, en esas noches interminables entre vinos, risas y confesiones. En lo fácil que era coincidir, en lo simple que era estar.

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Sé que el distanciamiento llegará, lento pero inclemente. Intentaremos aferrarnos a lo que fuimos, y aunque no lo logremos del todo, habrá valido la pena intentarlo.Sé que te extrañaré con el alma, y tú a mí igual. Y aunque no te lo diga, hay momentos en los que no puedo evitar pensarlo:  ¿y si hubiese sido yo?

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Es una pregunta que aparece sin avisar, como una nostalgia suave… pero profunda. Porque tú sabes, mejor que nadie, que este también era uno de mis anhelos. Y aun así, no hay envidia en mí. Solo una mezcla extraña de amor, orgullo… y un pequeño duelo silencioso.

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Mientras tú descubres el amor incondicional a través de tu bebé, yo sigo recorriendo este otro tipo de amor: el de aprenderme a elegir y a sostenerme cada día. No dejo de asombrarme al pensar que se creó una vida dentro de ti. Y que ese bebé empieza aparecerse a ti. Eso es simplemente mágico.

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Mi camino hoy se ve distinto al tuyo. Más solitario, sí… pero sigue siendo mío. No es el que imaginé, pero es el que hoy estoy aprendiendo a habitar. Por favor, recuerda que, aunque nos cueste más vernos y coincidir, siempre estaré aquí.Tal vez desde otro lugar, pero con el mismo amor de siempre.

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Te amo y celebro profundamente la mujer en la que te estás convirtiendo.

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Cada historia que escribo nace de algo que sentí profundamente. No están aquí para enseñarte nada, pero ojalá alguna te abrace, te haga pensar, o simplemente te haga sentir que no estás sola.

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