Carta a una amiga que se convirtió en madre.

Amiga,
No puedo explicarte la felicidad que me produce saber que lograste uno de tus grandes anhelos. Que te convertiste en madre. Me llena el corazón de alegría verte construyendo tu familia.
No te voy a negar que una parte de mí está de luto, porque sabe que te pierde en el proceso. Saber que ya no podrás contestar todas mis llamadas a cualquier hora, que tus fines de semana ya no serán conmigo y que mis crisis existenciales las tendré que resolver sola. Pero también sé cuánto soñabas con este momento, y verte viviéndolo no puede más que hacerme sentir orgullosa de ti.
Sé que nuestra vida juntas va a cambiar. Que no tendremos el mismo tiempo, ni la misma facilidad para coincidir. Pero el amor que nos tenemos nunca cambiará. A veces pienso en nosotras, en esas noches interminables entre vinos, risas y confesiones. En lo fácil que era coincidir, en lo simple que era estar.
Sé que el distanciamiento llegará, lento pero inclemente. Intentaremos aferrarnos a lo que fuimos, y aunque no lo logremos del todo, habrá valido la pena intentarlo.Sé que te extrañaré con el alma, y tú a mí igual. Y aunque no te lo diga, hay momentos en los que no puedo evitar pensarlo: ¿y si hubiese sido yo?
Es una pregunta que aparece sin avisar, como una nostalgia suave… pero profunda. Porque tú sabes, mejor que nadie, que este también era uno de mis anhelos. Y aun así, no hay envidia en mí. Solo una mezcla extraña de amor, orgullo… y un pequeño duelo silencioso.
Mientras tú descubres el amor incondicional a través de tu bebé, yo sigo recorriendo este otro tipo de amor: el de aprenderme a elegir y a sostenerme cada día. No dejo de asombrarme al pensar que se creó una vida dentro de ti. Y que ese bebé empieza aparecerse a ti. Eso es simplemente mágico.
Mi camino hoy se ve distinto al tuyo. Más solitario, sí… pero sigue siendo mío. No es el que imaginé, pero es el que hoy estoy aprendiendo a habitar. Por favor, recuerda que, aunque nos cueste más vernos y coincidir, siempre estaré aquí.Tal vez desde otro lugar, pero con el mismo amor de siempre.
Te amo y celebro profundamente la mujer en la que te estás convirtiendo.


