Trastorno límite de la personalidad.

By
Anonimo
February 6, 2026
Foto Claudia Soraya by unsplash.com

Padezco trastorno límite de la personalidad, así le dicen los doctores ahora. Empecé a sentirme mal a los 16 años, en la preparatoria, con ataques de ansiedad en la escuela. Tuve que dejar de estudiar por dos años y terminar la preparatoria abierta por mi enfermedad mental, durante el tiempo en que los doctores veían qué tenía yo.

Cuando logré más estabilidad en mi tratamiento, intenté vivir en Canadá, pero seguía enferma. Mi familia no aceptaba mi condición de salud, era como si tuvieran una venda en los ojos. Regresé a México y estudié la universidad, un poco más grande que mis compañeros en general, y con problemas y batallas con los maestros la concluí. Después trabajé en muchos lugares, pero siempre había un factor común: tenía malas relaciones con las personas en los trabajos por mi trastorno mental y un rendimiento algo bajo. Ese bajo rendimiento era por todos los efectos secundarios que te dan los medicamentos psiquiátricos.

Con el tiempo, mi papá se suicidó. Mi enfermedad mental la heredé de él. Mi papá abandonó su tratamiento psiquiátrico y se dio un balazo en la cabeza por no querer seguir el tratamiento.

No todo en mi vida ha sido malo, solo que nos faltaba aprender como familia sobre las enfermedades mentales y entender qué medidas tomar, cuáles son los efectos secundarios del clonazepam que nos mandan los psiquiatras y muchas cosas más. Si como familia estábamos ignorantes ante el tema de salud mental, como sociedad es mucho más complicado y nadamos contra corriente todo el tiempo. Existe demasiada ignorancia en el aspecto de la salud mental.

Tuve que reconocer que no podía trabajar en una empresa de forma presencial a tiempo completo. Ante la muerte de mi padre, entendí otra cosa: el rivotril que se tomaba le producía depresión, así que también lo dejé.

Es muy complicado explicarle mi enfermedad a toda la gente y por qué no se me nota que estoy enferma. No se me nota porque he sido muy disciplinada con mi tratamiento y muy responsable con mi salud mental. Tuve que hacer adaptaciones a nivel laboral, como trabajar de manera remota, y sigo con mis emprendimientos. Hace poco conocí el sitio de Entrale, que es una iniciativa para darle empleo a personas con discapacidad.

Mi última jefa pensó que yo tenía problemas de actitud. Tuve que enviarle mi certificado de discapacidad laboral. Tengo uno, pero sí puedo trabajar. Es algo difícil de explicar, porque incluso trabajo más que mucha gente que está sana. Simplemente no puedo trabajar bajo mucha presión, pero nunca he dejado de hacerlo, ni he dejado de luchar.

Las empresas incluyentes no existían cuando inició mi vida laboral. Ninguna empresa en la que estuve fue incluyente con gente como yo; solo ponían eso en su publicidad, pero realmente no lo eran. Existe esperanza para las que tienen un problema como el mío: solo hay que poner disciplina y muchas cosas pueden conseguirse y mejorar.

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